Diez recomendaciones para renovar la política exterior de España

El Informe Elcano de Estrategia Exterior Española se centra en la necesidad de conectar mejor a los españoles y al proyecto colectivo de país con el mundo globalizado

El Informe Elcano de Estrategia Exterior Española presenta y ordena los elementos que deben tenerse en cuenta para renovar la política exterior. Su principal idea conductora es la necesidad de conectar mejor a los españoles y al proyecto colectivo de país con el mundo globalizado.

El documento aborda la posición del país en el complejo contexto mundial e identifica seis objetivos estratégicos de la acción exterior: integración europea, democracia avanzada, seguridad, competitividad y talento, responsabilidad, e influencia. El informe se cierra con 10 conclusiones que son los fundamentos sobre los que basar -a juicio del Real Instituto Elcano- la renovación de la visión que tiene España de su lugar en el mundo y del papel, realista pero influyente, que puede jugar en él como potencia media con presencia global.

Estas conclusiones se formulan a modo de diez recomendaciones tras haber defendido que la globalización diluye las fronteras entre lo interno y lo externo, reforzando la necesidad de desarrollar una acción exterior integrada, coherente y estable. A continuación presentamos un resumen de las diez:

1. AL SERVICIO DEL CIUDADANO: La renovación estratégica de la política exterior de España ha de tener como guía la promoción de los valores e intereses de los ciudadanos. Una labor a realizar tanto en el interior de las fronteras como fuera de las mismas, teniendo en cuenta la creciente presencia internacional de españoles a quienes hay que asistir y proteger.

2. CONECTANDO MEJOR ESPAÑA AL MUNDO: Una política exterior estratégica tiene como objetivo prioritario vincular mejor el país con un nuevo entorno internacional que está transformando los parámetros cotidianos de bienestar y seguridad. Debe ser una conexión que no esté sólo limitada a las administraciones, sino también a cada proyecto personal, empresarial o social para afrontar mejor los retos y oportunidades que ofrece la globalización.

3. DESDE UN EUROPEÍSMO INTELIGENTE: Para recuperar su prosperidad y mantener su seguridad, España necesita de una UE internamente cohesionada y activa en el mundo. Por eso el europeísmo de España no puede ser sólo receptivo ni resignado. Además de cumplir sus obligaciones como parte del proceso de integración, ha de ser constantemente activo impulsándolo y modelándolo para que avance de acuerdo con sus valores e intereses.

4. CON AMBICIÓN DE PRESENCIA E INFLUENCIA PROPIA: Una participación protagonista y leal en la UE no significa que España renuncie a pensar ni tampoco a actuar por sí misma; especialmente en donde resulte conveniente hacerlo por falta de desarrollo de la acción exterior europea o porque los objetivos a alcanzar sean propios (proyección de sus empresas, sus ideas o su lengua global) o donde el valor añadido de las oportunidades y/o los riesgos para su seguridad sean más intensos (América Latina y el Norte de África).

5. CORRESPONSABLE EN LA GENERACIÓN DE BIENES PÚBLICOS GLOBALES: España debe proyectar sus valores en el mundo. Promover la paz internacional, los derechos humanos y las libertades, el desarrollo o la lucha contra el cambio climático no es sólo una expresión de solidaridad ni –mucho menos– un lujo generoso, sino que es una obligación que le corresponde y que además contribuye a mejorar la democracia, la seguridad, la prosperidad y el conocimiento en el interior.

6. SOBRE LA BASE DE LA INNOVACIÓN Y TALENTO: España sólo puede abordar la globalización desde el conocimiento y el valor añadido. El proteccionismo, el endeudamiento y la reducción del bienestar no son opciones viables ni aceptables para una sociedad bien formada en un mundo abierto e interdependiente. Eso obliga a repensar el modelo de crecimiento y a basarlo en mejoras de productividad que vengan de una educación más internacionalizada, la atracción de talentos, un sistema científico más conectado a la industria y empresas competitivas e insertas en las cadenas de valor globales.

7. PROYECTANDO UNA IMAGEN SÓLIDA Y RESPETADA: España debe presentarse como un actor internacional activo, con prioridades definidas, capaz de generar iniciativas útiles, y que asienta su credibilidad en la legitimidad de su sistema político y la solidez de su economía, lo que exige abordar sus actuales debilidades en esos ámbitos. España es hoy un país tolerante, moderno, solidario, creativo, plural, confiable, con alta calidad de vida, respetuoso con el medio ambiente y que valora su legado histórico. Esta es la imagen que puede y debe esforzarse en proyectar porque eso ayuda a mejorar la autoconfianza y la percepción que se tiene de las ideas y los productos españoles.

8. A TRAVÉS DE UN SISTEMA INTEGRADO DE INSTRUMENTOS Y ACTORES: Los intentos de coordinar la acción exterior de una sociedad muy globalizada tendrán difícil éxito si los actores públicos y privados relevantes no se sienten incluidos en la determinación de la estrategia. Eso exige un sistema colectivo, liderado al más alto nivel, catalizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, y con fuerte implicación parlamentaria, que esté menos preocupado por controlar que por integrar visiones e instrumentos (diplomático, consular, seguridad, comercial, cultural-científico y de cooperación) en una orientación compartida sobre el interés general.

9. DOTADO DE MÁS INTELIGENCIA: La política exterior española tiene déficit de conocimiento experto y baja generación de ideas. Hay que reforzar el pensamiento propio (tanto en las unidades de planeamiento dentro de los poderes públicos como a través del asesoramiento de especialistas independientes) desde la fase de planificación gubernamental hasta la rendición de cuentas parlamentaria. Y hacerlo no solo a corto y medio plazo sino también atendiendo a la prospectiva de largo recorrido para que el país no quede descolocado frente a las amenazas ni desaproveche oportunidades.

10. TOMANDO LA EVALUACIÓN EN SERIO: Tanto la implementación de la acción exterior como los resultados obtenidos deben ser seguidos y medidos sistemáticamente. El éxito o fracaso al alcanzar los objetivos perseguidos debe ayudar a aprender, y ser determinante para mantener o cambiar el curso de acción y los medios humanos o materiales empleados.

Puedes ver el estudio completo aquí:

[slideshare id=31567266&doc=eee0-2014resumenconclusionesinformeelcanorenovacionestrategicapoliticaexteriorespanolaa-140224061042-phpapp01&type=d]