Una ejecutiva española, la mujer más innovadora

La empresaria Ana Maiques, fundadora de “Starlab”, ha sido nombrada la mujer más innovadora del 2014

Ana Maiques, ejecutiva española y fundadora de la empresa “Starlab” especializada en la investigación e innovación ligada al espacio y la neurociencia; ha sido galardonada con el tercer premio a la «Mujer más Innovadora de la Unión Europea» en 2014, que viene con una dotación económica de 25.000 euros.
La ejecutiva, que fue considerada como una de las personas más influyentes del mundo empresarial con menos de 40 años en el año 2010, se ha alzado con el premio en reconocimiento a sus logros de convertir a Starlab en una empresa de investigación de vanguardia en España.El premio fue lanzado por la Comisión Europea en 2011 como un proyecto piloto para recompensar a mujeres que han combinado la excelencia en el terreno científico con un sentido emprendedor a la hora de crear empresas innovadoras.Por su parte, la genetista alemana y cofundadora de «CeGat GmbH» Saskia Biskup, que fue la primera en descubrir las variaciones del gen que interviene en la enfermedad del Parkinson, ha sido galardonada con el primer premio, dotado con 100.000 euros. Además, la alemana trabaja en el desarrollo de nuevos indicadores biológicos para avanzar un diagnóstico precoz de enfermedades neurodegenerativas.

El segundo premio, dotado con 50.000 euros, ha recalado en la bióloga molecular holandesa de reconocido prestigio internacional Laura van ‘t Veer, por inventar la prueba de diagnóstico del riesgo de recurrencia del cáncer de mama “MammaPrint”, que permite reducir hasta en un 30% el uso excesivo de la quimioterapia.

Reconocimiento a la mujer

La comisaria de Investigación, Innovación y CienciaMáire Geoghegan-Quinn, ha confiado en que el galardón contribuya a «promover la igualdad de género en el terreno de la investigación y también a dar visibilidad al perfil de la mujer innovadora que consigue sobresalir», porque a pesar de algunos avances en los últimos años, «siguen siendo una minoría en la investigación y en el mundo empresarial».

«Este es un desperdicio de talentos que no nos podemos permitir», ha advertido. Las mujeres apenas representan el 33% de la comunidad investigadora en Europa y sólo el 30% ocupa un puesto de dirección en las empresas.