La (des)Unión Europea y las rentas de inactividad

Un atisbo de esperanza, un pasito para que la UE europea actúe como tal, como unión, y para que las intervenciones en Grecia, Irlanda y Portugal se queden ahí, en el llamado bloque de los PIG, y no vayan más allí completando el plural del acrónimo en cuestión con la...

Un atisbo de esperanza, un pasito para que la UE europea actúe como tal, como unión, y para que las intervenciones en Grecia, Irlanda y Portugal se queden ahí, en el llamado bloque de los PIG, y no vayan más allí completando el plural del acrónimo en cuestión con la S de Spain.

Pero el brillo se difuminó y el hachazo del paro volvió a rebanar las débiles ilusiones de una pronta recuperación económica. España se ha desayunado hoy con la Encuesta de Población Activa (EPA), un sondeo trimestral del INE (Instituto Nacional de Estadística) que establece la situación laboral de los mayores de 16 años. Al término del verano, este país de 46,6 millones de habitantes tenía 4.978.300 en paro. Si restamos a jóvenes y niños, el resultado es que un 21,56% de las personas activas estaban en paro… una de cada cinco.

Estos datos corresponden a septiembre, ya que el INE realiza la encuesta normalmente en el último mes del trimestre en cuestión, y recogen, por lo tanto, las numerosas bajas que se producen tras la temporada estival. Sin embargo, este campaña, gracias al buen tiempo, se ha alargado en muchas zonas hasta octubre, por lo que seguramente veamos peores registros antes de finalizar el año. El décimo y undécimo mes son las peores épocas para el empleo en España, por lo que es más que previsible que nos comamos las uvas por encima de la barrera, psicológica y sangrante, de los 5 millones de parados.

¿Cómo es posible que un país con unos niveles de calidad de vida y bienestar social como el nuestro soporte estos niveles de desocupación? Ni siquiera puede atribuirse a la economía sumergida porque sería excesivo y ésta solo existe cuando hay actividad. El problema es que en la mayoría de casos no hay ni actividad que sumergir… ¿Entonces? Tenemos un sistema de «rentas de inactividad» confortable, amplio (si no es la prestación, es el subsidio y si no, la renta activa de inserción) y suficiente para salir adelante modestamente. La protección social es importante, por supuesto, pero extendida con tanta profusión supone un lastre porque silencia, anestesia, inmuniza a la población que, en lugar de replegarse a la inactividad, debería rebelarse contra tamaña privación del derecho fundamental al trabajo.

BUSCA TRABAJO en nuestro Tablón de Ofertas de Empleo Internacional